Hoy, 14 de febrero, Día del Amor y la Amistad, explora la maravilla del amor desde la perspectiva científica: una armonía de química y emociones que nos hace vibrar en cada latido.
El amor está presente en el ambiente. Nos provoca esas mariposas en el estómago, nos quita el sueño y transforma cada mensaje en un latido acelerado. Pero, ¿alguna vez te has cuestionado qué sucede en tu cuerpo cuando sientes amor?
La ciencia ha revelado que el amor es mucho más que una simple emoción; es una explosión química que altera nuestro cerebro y nos permite experimentar una de las vivencias más profundas y mágicas de la vida.
La química del amor: cuando el corazón y el cerebro se entrelazan
Enamorarse no solo provoca suspiros, sino que también activa una intrincada red de neurotransmisores que generan sensaciones inolvidables:
La dopamina es el neurotransmisor que desencadena el placer amoroso.
Al ver o pensar en la persona que amas, tu cerebro segrega dopamina, el neurotransmisor de la recompensa y el placer. Por eso, estar con esa persona se siente como una oleada de felicidad.
Luego está la serotonina, que causa un pensamiento incontrolable. Por eso en algún momento no has podido sacar a alguien de tu mente; es obra de la serotonina.
Sus niveles bajan al enamorarte, provocando que pienses constantemente en esa persona especial. De hecho, estudios han demostrado que los enamorados presentan patrones cerebrales parecidos a los de quienes tienen trastorno obsesivo compulsivo.
La oxitocina, conocida como “la hormona del amor”, refuerza los lazos emocionales y genera confianza. Se libera en momentos de contacto físico, como abrazos, besos y caricias.
Es la misma hormona que crea el vínculo fuerte entre una madre y su bebé, evidenciando su papel fundamental en las relaciones humanas.
Adrenalina y noradrenalina: las que ocasionan esas mariposas en el estómago
Si sientes que tu corazón late con fuerza y tus manos se humedecen al estar cerca de esa persona especial, esa es adrenalina en pleno funcionamiento. Este neurotransmisor provoca esa emoción incontrolable que hace que nos sintamos vivos y eufóricos.
Las etapas del amor
La antropóloga Helen Fisher explica que el amor consta de tres fases químicas bien marcadas:
La lujuria: Impulsada por la testosterona y el estrógeno, nos lleva a buscar el contacto con alguien.
La atracción: Aquí entran en juego la dopamina y la serotonina, generando la sensación de obsesión y euforia.
El apego: La oxitocina y la vasopresina fomentan el amor duradero, promoviendo confianza y estabilidad en la relación.
El amor: un proceso químico y emocional
El amor es una fusión de ciencia y magia, una sinfonía de hormonas y emociones que nos hace sentir más vivos que nunca. Nos motiva a escribir cartas, dedicar canciones, recordar cada detalle y creer en la posibilidad de un «para siempre».
Información: milenio.com
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