Camino al cambio de gobierno, ¿por qué aún simpatizan a López Obrador?

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foto: Hector Vivas | Getty Images

Para Leticia Alejo, tener como presidente a Andrés Manuel López Obrador ha significado tener dos subsidios: una beca para su hija y un dinero mensual para su madre; para Filiberto Ramos, la esperanza de que cuando llegue a la tercera edad (en menos de una década) tendrá una ayuda económica.

Para Antonio Mendoza, que el abono para los pequeños productores llegue a tiempo para la temporada de lluvias, no “como antes” cuando ya se había pasado el tiempo de las siembras; para Armando Gastelum que haya un “hombre honesto” en el gobierno que se oponga a las políticas de privatización de la energía y otros recursos naturales.

El variopinto número de seguidores del mandatario mexicano es tan vasto como la aprobación de su mandato en la recta final del sexenio: entre el 65 y el 70%.

En cualquier caso, la segunda más alta del mundo, según dio a conocer en septiembre pasado una medición de Morning Consult y solo por detrás de Narendra Modi, primer ministro de la India, quien lideró la tabla con 71% de aprobación.

Pero en los últimos días, un debate en redes sociales caldeó los ánimos de “amlovers” y “antiamlos” cuando inesperadamente en redes sociales se posicionó la tendencia “AMLO al 70″.

Con ello, se redondeó el porcentaje del 69% de los ciudadanos que aprueban la gestión del mandatario emanado de Morena.

El debate lo atizó el sitio web Oraculus cuando salió a la luz con un recuento de las casas encuestadoras que lo evalúan más alto y más bajo. El Financiero, por ejemplo, lo ha posicionado hasta con el 44% de desaprobación mientras Demotecnia lo deja solo con el 12% de inconformidad.

Como sea, camino a las elecciones para el cambio de gobierno en la presidencia de la República, la pregunta sobre las causas de la alta popularidad del presidente volvió a ponerse sobre la mesa entre diversos analistas y la opinión pública.

Enrique Quintana, director editorial de El Financiero, resumió que las causas derivan de la capacidad para mantener viva la esperanza; el formidable poder de comunicación que tiene el presidente; la ausencia de otras voces que le hagan sombra y los programas de subsidios del Gobierno.

De ello da cuenta la ciudadanía que sigue apoyándolo. Filiberto Ramos, un albañil de 52 años que vive entre la Ciudad de México y Veracruz, dice que aunque él de manera particular no ha sido beneficiado con ningún programa social, no pierde la ilusión de que en algún momento le salpicó.

“Yo soy de Atolinga y sí he visto que muchos adultos mayores tienen por lo menos garantizado un dinerito para su comida porque muchos hijos se olvidan de sus padres cuando envejecen”, advierte.

“No es mucho, pero ayuda, como la señal de Internet (el modem) gratuita Internet para todos aquí en la ciudad: a veces es muy lenta pero cuando uno tiene emergencia y no tiene dinero para recargar el teléfono esa señal ayuda”.

En esto coincide Leticia Alejo, madre de una niña de 10 años, que recibe una beca para la escuela y trabajadora de una fábrica de chocolate que vive al día con su sueldo. “Con el PRI solo daban 800  pesos (unos 50) dólares y había que hacer muchas cosas: ir a juntas, a la clínica de salud y no nos daba tiempo, y ahora dan 1,800 pesos sin tener que hacer tantas cosas a cambio”.

A PRUEBA DE ESCÁNDALOS

A López Obrador se le recrimina que haya fincado su campaña con promesas de combatir la corrupción, la inseguridad e impunidad, pero, en ninguno de los casos existen cifras o información que documenten que haya cumplido.

De hecho, en temas como la inseguridad, las estadísticas dicen lo contrario: su gobierno acumula el mayor número de muertes violentas (más de 171, 000) rebasando por mucho a sus antecesores Enrirque Peña y Felipe Calderón, a quien se responsabiliza de iniciar la guerra contra el narco.

Por otro lado, ni gobernadores ni alcaldes ni congresistas u otros altos funcionarios señalados por desvío de recursos han sido investigados. Mucho menos a parientes (hijos, hermano, sobrinos) o gente cercana envuelta en diversos escándalos.

Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad documentó en torno al caso Segalmex que la identidad de una ama de casa fue utilizada para crear una empresa apócrifa que firmó un convenio por 465 millones de pesos para la venta de toneladas de azúcar que no se entregó y aún falta por recuperar parte de ese dinero.

Actualmente de cada 500 denuncias por delitos de corrupción solo una termina en sentencia.

La respuesta del presidente frente a esta falta de justicia ha sido culpar de corrupción al poder judicial, aunque se ha centrado en las cúpulas y no en los ministerios públicos.

A unos meses del fin de su mandato envió una propuesta al congreso para que los ministros de la Suprema Corte sean electos por voto directo de la ciudadanía, una medida que le ha generado tantas críticas como simpatías.

En el caso de Armando Gastelum, un contador público de 45 años, la limpieza de la Suprema Corte es una de las medidas que ayudarían al país, como ayudó el freno a las reformas que abrían el camino a particulares en áreas estratégicas como la energía.

Con información | La Opinión

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